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24 de enero de 2015

La vida son etapas. Capítulo I: Me encanta coser!

Hay que hacer un poco de historia para entender tantas cosas como os quiero contar ;) Y la historia empieza así:

Para bien o para mal tengo pocos recuerdos de mi infancia (yo creo que por aburridos y poco interesantes) y uno de ellos es estar con mi padre en una tienda de juguetes eligiendo mi regalo de Reyes; no sé qué edad tendría pero me fijé en una máquina de coser. De juguete, por supuesto. Sería alguna parecida a ésta seguramente...




Cuál fue el disgusto cuando al llegar a casa me dispuse a estrenarla y oh, sorpresa! no funcionaba... Volvimos a la tienda para cambiar por otra y no quedaban más; recuerdo que la tienda estaba bajo mínimos, fuimos a última hora.
<<<    Creo que ése fue el principio de una serie de "malas suertes" a la que me vería condenada el resto de mi vida. A partir de ahí empecé a ser consciente de ello. Aunque cierto es, que dentro de la mala suerte siempre he tenido buena suerte, o será que yo siempre intento sacar lo positivo de lo negativo?, digamos que aquello que reza el refrán de "No hay mal que por bien no venga" se me cumple a rajatabla, por suerte! :) >>>

Sigamos...  Y recuerdo el juguete que casi "me encajaron" pues no encontraba nada mejor que la máquina de coser entre las sobras. Tanto mi padre como el tendero ya estaban cansados de esperar mi decisión. Pero es que yo ya sólo quería una máquina de coser.

Ese juguete no tenía nada que ver con mi elegida y ya inalcanzable... no se repetiría la oportunidad jamás de los jamases en mi niñez, de hecho ni en mi adultez... 
Era un juego de agua con la temática del clásico comecocos, era de sobremesa, alto y color calabaza ( Ahora caigo... ¿Será lo que marcó que mi vivienda actual yo la quisiera pintar de ese color?..hmmm... ). No creo porque representaba la que fuera mi primera frustración (consciente) pero vete a saber.... 

Era de esos en los que tenías que pulsar un botón (en este caso eran dos porque de tamaño era más grande de lo habitual) para empujar unos aritos y procurar colgarlos por ahí aprovechando la corriente de aire/agua... Duró muchísimos años, por cierto. Siempre que lo miraba me acordaba de mi ansiada máquina de coser... es curioso como ciertas cosas se nos quedan grabadas como con fuego en el cerebro, verdad?
Mi comecocos era como éste pero en gigante, tenía el plano del juego Pacman en el "cristal" del fondo y tenía 2 pulsadores. Una maravilla, verdad? :)


Que por qué os suelto este rollazo? Pues para que entendáis que mi nueva actividad, relacionada con la costura, también me está gustando muchísimo y lo estoy disfrutando del mismo modo.

Visto lo visto con el poco éxito comercial a pesar de los esfuerzos físicos y mentales virtualmente on line y físicamente en ferias, me replanteé la actividad jabonera en ese sentido.

Pero no quería abandonar la costumbre de salir los findes a ese mundo vecino, a ese entorno alrededor de mi urnita de cristal que jamás tuve la  necesidad de conocer y que ahora agradezco al jaboneo el haberlo conocido.

Aunque tuviera que madrugar, cosita que no me gusta porque me suelo acostar tarde, no quería abandonar el ir de ferias y mercaditos por varios motivos, y no económicos precisamente aunque por supuesto sería un plus de agradecer...jejeje...

Os cuento algunos: el pasar horas con gente "chachi", conocer carreteras, caminos y pueblos vecinos, simplemente, el salir de casa; también, por qué no, el desquitarte de esa necesidad básica exhibicionista que tenemos los humanos y que no reconocemos abiertamente (Gracias a los inventores de los blogs! Amén!) porque sí, señores, no nos engañemos, nos gusta enseñar lo que sabemos hacer y si encima les gusta pues mejor que mejor, y si te lo compran ya tus pies no tocan el suelo. Qué orgasmo, oigan!... perdón... pero lo he vivido así, psicológicamente hablando por supuesto :D

¿A quién no le gusta gustar? Y si además gustan de lo que a ti te gusta y encima has creado con tus manitas con la ayuda de tu cerebrito... buahhhh!!!!    
Ha sido bonito mientras duró. Sobre todo al principio, claro. Esos nervios, esas dudas, esos sentimientos contradictorios, practicar el don de gentes, tratar con un público, aconsejar, esos halagos de compañeros y de extraños, ... sobre todo al principio, son impagables!

Luego ya se va haciendo costumbre y como pasa con todo, pues pierden valor, pero que yo siempre y eternamente voy a agradecer. 

Ha sido una experiencia con miniexperiencias muy especiales y algunas inolvidables tanto buenas como malas, que también algún mal rato ha habido... Recuerdo un par de sustos que seguro no se borran, pero desde los preparativos hasta la vuelta a casa, toda una aventura emocionante, cada feria, cada llamada, cada mensaje... Porque me ha ayudado a mejorar esa timidez y ese miedo a lo desconocido, por tantas cosas...

Por todas esas cosas buenas, no quería abandonar la costumbre de ir de ferias y tal y necesitaba pensar en otro producto. Pero cuál? Hay tanto de todo y hasta tan similares... que con qué me pongo? Qué me gusta hacer? Menudo dilema. Me gusta hacer de todoooo!!! Por Diosssss, una luz!!! Por dónde tiro?

Os aseguro que lo pasé fatal. Hasta que un día pensando en el invierno que vendría se me ocurrió pensar en otra de mis pasiones que ya habréis conocido, sobre todo los que me seguís por Facebook: los perros!

Y cuando asocié los perros con la máquina de coser de mi madre que ya una vez intenté recuperar pero jamás le eché tiempo, no dudé. Iba a crear complementos para perros, desde ropita a camas, collares, etc.

Sería algo que me tendría ocupada, ilusionada y que por sus técnicas variadas a utilizar me tendría apartada del aburrimiento y una rutina. Me permitiría ser creativa también... Lo tenía todo! La idea reunía todos los requisitos que yo necesitaba. Como mi querido jaboneo! Lo tenía claro.

Por lo menos había que intentarlo! Y a falta de hacer jabón fui creando cosillas con mi máquina de coser, comprando telas, tejiendo con lanas, imaginando cosas.... a un ritmo pausado, esperando el momento oportuno para mostrar todo al mundo.

Y aquí el primero de mis resultados. Fue un vestido para chica, por supuesto tomé como maniquí-modelo a mi flacucha Tana.






Todo cosido a mano! pues la máquina todavía tenía un problema técnico que por cierto, al final tuve que resolver yo misma a pesar de gastarme más de 50 euros en un pedal nuevo comprado on line. Menuda racha la mía! me va mejor el pedal viejo y destartalado que el nuevo.... Recordáis mi otra entrada indignante, indignada...? Pues éso. Una más. Mala suerte con los aparatos :(

Bueno, pues próximamente más imágenes de mis modelitos que tejí y cosí posteriormente. En tela empezaré a hacer algo para primavera, de momento para vestir todo está tejido con ganchillo aparte de algunas capas.

Hay algún modelo bien chulo, no te los pierdas en próximas entradas!  ;D


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