10 diciembre 2019

Jabón de fresas y tomate

Bueno, bueno... se puedeeee???...jjjj... Disculpen mi ausencia, he estado metida y aún sigo metida en otra fase de vida, otro paréntesis, esta vez enfocada a mi formación personal para el ámbito laboral más terrenal. 

Esto del jaboneo y etc. se ha convertido más en un amor platónico que nada. Me hacen feliz todas las actividades que publico aquí peeeeroooo mi romanticismo suele ser interrumpido por la realidad. En este caso, y a mi gusto (quiero añadir), he estado aprendiendo, formándome mediante cursos y tal y claro, a todo no llego.

Ni siquiera he podido acabar un post navideño que lleva esperándome tiempo, con unos jabones bola dorados que prometen muchísimo, pero no he podido acabarlos, así queee... os traigo el jabón que complementa el jabón de tomate, el último publicado y al menos no perderemos el hilo...jjjj...

Os dejo con él! Os deseo unas fiestas estupendas, llenas de buen rollito y actividades que os hagan felices! Feliz 2020!


⭐⭐⭐⭐⭐💝⭐⭐⭐⭐⭐






En mi frigorífico tenía unos fresones maduritos preciosos y hermosos, y como hacía tiempo (años) que quería probar con el tomate, me lancé y usé ambos ingredientes para asegurarme un color rojizo. Era el momento ideal para el experimento. 


Al final, ni uno ni otro me dejaron el rojo que yo esperaba, ya vimos que el tomate dejó un tono naranja suave muy mono pero no rojo, y los fresones, a pesar de estar maduritos, tampoco, ni color naranja siquiera, así que tuve que echar un poquito de colorante rojo usando mica.


Y poco más, sólo añadir que tanto la fresa como el tomate son antioxidantes, principalmente. Así que... un producto interesante igualmente, verdad?




Estéticamente, se me ocurrió usar los moldes de las rosas para usarlos al revés, o sea, más ancho arriba y más estrecho abajo, intentando simular la forma de la fresa. 



Coronado con las hojitas de esos fresones hermosos que usé, et voilà! Todo ésto es lo que salió! :D




  

La formulación es mi formulación básica: aceite de oliva, aceite de coco y cera de abeja; fresas y tomate triturado natural, un poquito de mica roja para la parte roja con las fresas (foto) y fragancia a fresas.



Como se puede apreciar en la foto, también usé los moldes de los quesos de burgos Arias nuevos, para esa forma afresonada. ¿Quizá más simple y acertado que el molde de rosas?. 

Quiero explicaros cómo lo visualizaba yo... con más esmero y entretenimiento con las rosas, que no apliqué en esa ocasión, si se hiciera jabón verde para simular las hojitas en relieve que ya forma el molde, quedaría aún más real... pero ya es muuuucho más entretenido. 

Se tendría que vaciar la parte correspondiente a las hojas, volver a enmoldar la pieza entera y echarle jabón verde por encima de manera que se escurriría por "lo vaciado" rellenando donde hiciera falta; que cubriera toda la superficie no importaría... yo me lo imagino y me resulta muy fresonero, vosotros no lo véis?    :P









Podéis ver dos colores en los jabones: la parte más roja corresponde a la masa con fresas y mica roja que eché al ver que la mezcla quedaba sin enrojecer; y la parte naranja, es la resultante de mezclar con el tomate, sin colorante de ningún tipo.

Ese naranjita suave, la verdad es que me ha gustado mucho, seguramente repetiré con el tomate natural para cuando necesite ese colorcito.

También se puede apreciar un poco de blanco, intenté imitar la parte blanca de los fresones que se ve debajo de las hojas y al mismo tiempo, en el centro interior, como tienen las fresas. 

No quise estropear un jabón partiéndolo por la mitad para verlo, ya veremos a medida que se vaya agotando si se ve ese marmoleado blanco en su interior.

Las semillitas de las fresas las vi interesantes como exfoliantes. Y la verdad es que aún no he usado suficientes veces uno de los jabones para notarlas pero supongo que ahí están y exfoliaran un poquito.

La fragancia no es aroma natural, por lo que mantienen su olorcito a fresa fácilmente identificable. Durará.


Para ir terminando, voy a entretenerme hablándoos un poco sobre la cera. Me gusta mucho la cera de abeja, no tanto usarlo sino su efecto: usar máxime un 1% de las grasas o aceites, porque endurece muy rápido la traza y complica la tarea de enmoldar y corres el riesgo de que quede un jabón "imperfecto" con recovecos, agujeritos, que aunque no es cosa importante, sí hay que tener en cuenta cuando se quiere enmoldar en moldes de figuras o con pequeños detalles (rosas, caballitos, letras, flores,...) o un acabado fino.



Aparte de las propiedades de la cera de abeja, me gusta cómo resultan los jabones al uso y también su dureza. 

Además, prefiero la cera como conservante que la vitamina E. Creo que es mucho más eficiente en el tiempo. Tengo aún algún jabón de mis principios y siguen intactos. Y es que en mi zona la humedad y el calor en verano son altos, son más vulnerables a que se enrancien.

Pero cuidado, un exceso de porcentaje de cera en la formulación puede hacer desaparecer la espuma que podrías obtener sin ella.

Yo llevaba un tiempo sin usarla, por aquello de las prisas, pero he vuelto a recurrir a ella, duran más y mejor en el tiempo y en el uso, aunque pierda espuma.

Y hasta aquí todo, amig@s. 💋











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